CHOCHO, EL PERRO BONDADOSO
Hacía pocos días que me había mudado a una nueva
casa, se imaginaran todos los problemas propios de una mudanza sobre todo cuando uno quiere que en el menor tiempo
posible todo esté listo, lo cual como comprenderán no es fácil, en uno de esos
momentos de cansancio de tanto ordenar me pare junto a la ventana, en un tercer
piso, de un edificio moderno, tomando un refresco y mientras miraba mi nuevo
vecindario me llamo la atención un perro chusco que en una forma tan elegante
volteaba los tachos de basura para buscar algo que lo alimentara, con su patita
derecha iba separando lo que se
llevaría, terminado esto ,con su cabeza y patas ordenaba nuevamente todo y lo
seleccionado lo ponía de tal modo en su
hocico que podía entrar todo y cruzaba la pista después de chequear que no
vinieran carros, realmente me llamo la
atención su destreza. Días más tarde me enteraría que este personaje tan curioso se llamaba CHOCHO
Después
de varios días y con la ayuda de mis hijas y mi esposa, cansado de unos
fatigosos días, entre mi trabajo y la casa, pudimos ponerla en orden, realmente
me sentía a gusto. En uno de esos días
posteriores, regresando a casa después
de un pesado día laboral, mientras estacionaba, note que debajo del árbol que
se encontraba a la entrada de la cochera, se hallaba tendido, lamiéndose una
pata, chocho, el perro callejero, me
extraño verlo a estas horas que no eran las usuales para el, lo que había
podido determinar en el poco tiempo que tenia acá.
Como
de costumbre se me acerco el guardián para darme el apoyo que necesitara y le
pregunte por la extraña actitud del animal,
contándome que hoy en la mañana,
como era costumbre en el desde hace
mucho tiempo, vino a buscar comida,
situación que le era permitida
por todas las casas y guardianes de edificios de la cuadra, debido al comportamiento tan
ordenado e inteligente de este animal, diciéndome incluso que era como una especie de mascota, todos lo conocían como chocho
y realmente todos lo querían algo
que había podido comprobar desde mi ventana.
Pues bien, continuando con la narración del guardián, se encontraba en
plena búsqueda de su comida, cuando se acercaron a él cuatro muchachos
bastantes jóvenes con dos perros de esos de pelea, de raza Pit bull, y como si fuera lo más gracioso del mundo, se
los echaron encima a Chocho, luego
comentarían todos los vecinos, por
quienes fueron duramente recriminados, que según dijeron los muchachos, la idea era que solo saliera corriendo; Hay Señor,
cosas de muchachos irresponsables, es lo único que atine a decir en este
momento del comentario.
Prosiguiendo con la conversación, el guardián, como testigo visual de la situación, me comento que algo que le quedará en el recuerdo por el
resto de su vida, los dos perros de pelea comenzaron a ladrarle encaminándose a él, sin embargo chocho ni
siquiera les ladro, los miro, les movió la cola amigablemente y siguió con su
tarea, buscar comida, momento en que ambos perros atacantes le saltan encima,
hiriéndolo en diferentes partes del cuerpo, y producto de esta embestida rueda
por el suelo, donde sigue siendo atacado por estas dos bestias, definitivamente
la sorpresa había cobrado su cuota de dolor y sufrimiento por parte de chocho, sin embargo en breves segundos repuesto de la
misma, con inusual destreza en pocos momentos va dominando la pelea,
definitivamente la calle, es el mejor entrenador, un perro chusco ganando a dos
perros finos de pelea , era para verlo y
no creerlo pero se estaba dando ,en esos
momentos los muchachos comienzan a patear al pobre chocho , terminando de causar la protesta e ira de
todos los vecinos que se habían acercado
a fin de parar tan desagradable situación , lo que provoco la huida de los
mismos con sus heridos perros.
Chocho
en respuesta a esta inesperada ayuda, mira con ojos dulces, se agacha moviendo la cola como haciendo una reverencia ,
fue su manera de decirle gracias a todos
los vecinos presentes, acto seguido se va, haciendo lo mismo los vecinos, no sin comentar este desagradable
momento pasado por el pobre Chocho.
Al cabo de un par de horas el guardián lo
encontró bajo el árbol, algo poco común en
el, al menos a estas horas.
Comprenderán, que
después de esta hermosa historia lo menos que podía hacer, era ver como se encontraba chocho, encaminándome hacia él, al principio con recelo, porque un
animal herido es peligroso y nunca me había aproximado como lo estaba haciendo hasta
hoy a CHOCHO.
Nunca antes vi ojos tan limpios y que expresaran tanta bondad
en un animal, como los de chocho, quien
me recibió lamiéndome la mano y
gimiendo, esta demás decir que sentí un enorme nudo en la garganta y me costó contener las lágrimas por tan noble animal.
Tenía heridas en diferentes
partes del cuerpo, pero la que más atención requería era la que se encontraba
en su patita derecha, la artista, la del trabajo de selección y separación,
gran problema para su supervivencia.
Como era tarde, lo único que atine fue a bajarle unos trapos para hacer
más placentero su nuevo lecho y un poco
de comida, la misma que engullo del mismo plato sostenido por mis manos, con
una delicadeza propia del máximo respeto y educación. Acto seguido, procedí a
limpiarle y desinfectarle sus heridas y en ningún momento Chocho se quejo de
ello, era como si realmente se diera cuenta que
lo que yo estaba haciendo era por su bien y lo iba a mejorar, que animal
tan valiente, después de esto me fui a descansar.
Al día siguiente, no lo encontré y me alegro porque significaba que
estaba bien, yéndome a trabajar,
manejando en este horroroso tráfico que tenemos en la capital, al menos lo de
Chocho, me comenzó alegrando el día.
Por cierto, el día no fue bueno, lleno de problemas propios y extraños,
típicos de una moderna época.
Regreso a casa, solo tenía ganas
de estar en compañía de mi querida
familia , terminando de estacionar,
bajando del carro, fui sorprendido por dos tipos quienes pretendieron para colmar el día asaltarme y de pronto
apareció no sé de donde, ni como
, chocho el perro bondadoso y en forma
tan rápida y oportuna me salvo, haciendo huir a los maleantes.
Después me enteraría, que no era el único que había sido salvado por chocho
en la cuadra, que animal tan maravilloso.
Realmente no recuerdo bien quien fue el promotor de ponerle una casita en la calle donde vivíamos, pero en la consulta que se
hizo, fui de los primeros en dar mi
cuota para tal fin, tal como lo hicieran el resto de personas, era increíble
ver la programación que se había implementado, para su baño semanal que le iba tocando a casa por casa y se cumplía
fielmente, lo mismo que el darle sus alimentos.
Todo
lo que recibía era maravilloso, pero más
grande era lo que él nos daba, nunca más
hubo un robo en la cuadra, cuando llegaba
alguien tarde, Chocho lo
acompañaba hasta la puerta, los chicos podían jugar tranquilos en la calle ya
que nuestro amigo no permitía que ningún extraño se les acerque, que mas
podíamos pedir.
En las noches de Navidad era muy
hermoso ver como cada casa le rendía los honores como a un miembro más de la familia, llevándole desde
panetón, pavo, chancho y todo lo demás, porque eso sí, Chocho no era exquisito para comer,
tengo la impresión que hasta piedras había comido más de una
vez.
Qué seguridad y tranquilidad que
nos daba Chocho y así pasamos años de felicidad.
Un día, estando nuevamente próximos a otra Navidad, cuando las luces que
adornan las casas y árboles dan ese
toque de belleza a estas noches especiales, en una de las casas de nuestra
cuadra a horas de la madrugada se
produce un incendio, siendo el alboroto tal que
todo el vecindario viene a apoyar
para tratar de sofocar al mismo, ayudando a salir a toda la familia, la
misma que en medio de tal confusión se
da cuenta que Carlitos
el menor de la misma de 1 año de edad se
encontraba todavía en el segundo piso pero las llamas abrazaban de tal forma la
casa, reclamándola como suya que era prácticamente imposible pretender un rescate y lamentablemente los
bomberos no llegaban todavía cuando de repente dentro del tumulto tras un salto
descomunal para lograr pasar por el mismo fuego, dando la impresión de ser engullido por él, Chocho hizo su aparición , introduciéndose a la casa , la misma que
en esos momentos era prácticamente una bola gigantesca de fuego.
Tras unos
breves momentos se escucharon sus ladridos, mezcla de valentía y dolor por el
fuego que lo estaba consumiendo y los llantos desesperados de Carlitos, desde el segundo piso, la multitud observa aterrorizada a Chucho quien salta por la
ventana del cuarto de Carlitos que da
hacia la calle, prendido en llamas y con el niño en su boca, tal cual un atleta
da el salto más largo e importante de su
existencia buscando conseguir salvar la vida del bebe, sin
importarle la suya, cayendo a la calle pero con destreza tal que el niño no se
lastima, la familia inmediatamente recoge al niño y con felicidad comprueba que
se encontraba bien acto seguido todos procedemos a mirar a chocho quien yacía
en medio del Jardín, retorciéndose de dolor y su cuerpo prendido en llamas aun que tal cual abrigo mortal lo abrazaba ,dando
su último aliento, fuerte y en dirección a todos nosotros, era como si también
nos estuviera obsequiando su despedida, procediendo todos nosotros los vecinos inmediatamente
a apagar el fuego que lo estaba devorando , la escena era desgarradora
todos nosotros juntos luchábamos por
apagar ese diabólico fuego, el mismo que nos diera la impresión en un momento
de no querer dejarlo y que en forma
violenta consumía su carne y vida de nuestro gran amigo Chocho.
Cuando terminamos, que fueron fracción de segundos, mismos que para
todos nos pareció un tiempo eterno,
pudimos darnos cuenta recién que nuestro amigo, no estaba más con nosotros, sin embargo, pese a lo sucedido la expresión
de su hocico era dulce y amical se podría decir que murió pese a todo, contento por tenernos a todos juntos en un
mismo momento, dándonos a Carlitos como su mejor eterno presente.
Hubo mucho dolor
por mucho tiempo en nuestra cuadra, donde quedaba su caseta le hicimos una estatua de bronce, la cual
siempre está llena de bellas flores y hay noches especiales en que toda la
cuadra escucha sus ladridos como si
fueran voces, diciéndonos hola amigos,
acá estoy, acá estoy para
cuidarlos.
Moraleja: Una buena acción une sentimientos en forma y de manera general
hacia quien
los realiza.
DANTE ARBOCCÓ QUESADA







