domingo, 1 de octubre de 2017

AlGO QUE NUNCA PASO.


Jaime era un típico muchacho de 14 años con algunas pequeñas diferencias, en su colegio era uno de los más aplicados, sumamente ordenado y lo más curioso tenía una capacidad de razonamiento no propia de su edad si no de una persona mucho mayor, me olvidaba, algo curioso en su vida, era que siempre se quería acostar temprano y por esas cosas, cuando la familia tenía que estar en algún compromiso, cosa que el trataba de eludir siempre, se mostraba bastante preocupado  por la hora, de retorno.

La familia, en especial sus padres, estaban acostumbrados al verlo despertar, luciera como si hubiera estado en uno de esos partidos de campeonato de fulbito  y justo en la final.



Todas estas cosas, motivaron que lo trajeran a mí, yo un renombrado psicólogo infantil, profesión que siempre me hizo sentir un hombre feliz.



Las primeras reuniones con Jaime, fácilmente se podrían comparar con las peleas de gallos, dos aves de sangre guerrera, que se van observando mutuamente, tratando de conocer como es el contrincante y por donde puede ser el mejor camino para llegar a el, mientras giran uno alrededor de la otro.

Pasado estos preámbulos, comenzamos a tratarnos y me di cuenta que Jaime era realmente un muchacho excepcional, también le cause una buena impresión y comenzamos a conocernos realmente.





                Lo que continuación les contare, me imagino que puede perturbar a más de uno, pero lo único que quisiera agregar, es que tuve el mejor regalo de mi vida el mismo que fue el de poder conocerlo y el de comenzar a ser parte de su historia. 



                Me cuenta Jaime, que cuando tendría aproximadamente 6 años, tuvo un sueño, que no se explica cómo se levantó de su cama, todos en casa se encontraban durmiendo y comenzó a caminar hacia la ventana, lo curioso es que el se veía echado en su cama durmiendo, luego ya parado en la ventana comenzó a agitar sus brazos empezando a elevarse, estaba volando, dando unas vueltas por la casa o mejor dicho por el techo de la casa, regresando inmediatamente a dormir. 



                 Al despertar, todo el día medito sobre este sueño, contándoselo a sus padres, quienes le dijeron que eso fue algo que nunca paso, que fue solo eso, un sueño.










Pasado unos pocos días, vuelve a tener la misma experiencia, comentado nuevamente a sus padres, obteniendo la misma respuesta, eso fue algo que nunca paso, fue solo un sueño.

                 Repetidas veces tuvo el sueño y repetidas veces obtuvo la misma respuesta de sus padres.

                 Jaime se dio cuenta que sus padres comenzaban a preocuparse y decidió nunca más comentarles su sueño, realmente los amaba mucho y no quería preocuparlos más.

                El asunto es que Jaime estaba consciente que eso estaba sucediendo realmente y había agarrado tanta practica que ni bien se echaba en la cama, inmediatamente, salía, no sin antes taparse bien y se dirigía a la ventana, comenzando a volar por toda la ciudad, la veía como si fuera de día, pero no había sol, sentía el viento y el esfuerzo que hacía para poder desplazarse, mas no se cansaba, el no entendía que pasaba pero esto, esto, no era un sueño, era algo real, lo sentía y lo mejor del caso lo disfrutaba.
                Era como estar en un mundo diferente, más bonito y mejor, realmente diferente.

                     Comprenderán que en esta parte del relato, yo tenía ya una idea formada de esta situación, definitivamente estaba frente a un típico caso de desdoblamiento, pero nunca lo había sabido de un niño y menos tuve la oportunidad de poder analizar directamente un caso así.

                      Al cabo de unas pocas sesiones, pude ganarme su confianza y me comenzó a detallar todas las experiencias que había pasado, era realmente impresionante y en lo que respecta a mi, era el tener la oportunidad de ser este el primer caso directo con una persona que poseyera estas cualidades y yo realmente me sentía como un niño con su mejor experiencia a punto de vivirla.


                    Me fue contando sus viajes por diferentes partes del mundo y lugares nunca imaginados por ser humano, también me comento sobre las nuevas amistades que había conocido en esta forma diferente de vivir.

                    Quedamos con Jaime, que en su próximo desdoblamiento él me buscaría para enseñarme el camino, yo me sentía como un niño, sumamente ansioso, la emoción hacia a mi corazón latir con mas fuerza que nunca, que bien me sentía……


Pasaron como 4 o 5 días, después de este acuerdo con Jaime, en los cuales me acosté temprano por tal motivo y lo más gracioso del caso sin poder comentar nada a mi mujer, porque hubiera  sido capaz, primero de decirme que no lleve el trabajo a casa y segundo, lo más importante, de creerme loco, a mi al que trata  a los que tienen ese tipo de  problemas.

                                                 Una noche, en pleno sueño,  sentí que me jalaban del brazo y al abrir los ojos me encontré con Jaime  frente a mi, a quien apenas pude reconocer por que su cuerpo brillaba de una forma rara y tenia la figura como de una nube en forma de cono, me había sacado de la cama, a lo que le recrimine inmediatamente como osaba  meterse a mi casa, a mi dormitorio y busque mi reloj para ver la hora el mismo que estaba en el velador, junto  a mi que estaba durmiendo, eran las tres de la mañana, junto a mi?.

                                               Creo que no podría encontrar palabras para describirles como me sentí  en ese momento, estaba parado justo  frente a mi, mirándome dormir  y  Jaime  hablando fuerte y mi esposa no   escuchaba, creo que me estaba volviendo loco.

                                           Al despertar, me quede sentado un buen rato, en la cama, pensando que clase de sueño había tenido, creo que me  estaba afectando este muchacho.


Al verme mi esposa preocupada, me pregunta que me pasaba? Contándole de inmediato mi  reciente experiencia, a lo que ella me contesta, Eso fue algo que nunca paso, fue solo eso, un sueño. 

Al escuchar esta respuesta esta demás decirles que sentí que el corazón se me salía, por haber escuchado ya esas palabras anteriormente.

                                          Ese día en mi consultorio, esperando que llegara Jaime, las manos me sudaban de los nervios, definitivamente había sido solo eso, un sueño.

                                          Al llegar él a mi oficina y después de comenzar la sesión en un momento determinado después de efectuar una serie de análisis, Jaime, me dijo,  mi querido doctor, ¿realmente te asuste anoche, no? Pero no fue esa mi intención, de que me hablas le conteste, siendo su respuesta,  Ud.  Lo sabe doctor.

                                           Llegando a la conclusión después de conversar y analizar la situación con Jaime, de que no había sido un sueño sino una realidad. Ese mismo día acordamos que él pasaría por mí en esa misma noche  para enseñarme este maravilloso mundo nuevo, seguidamente lo despedí y coordine con mi secretaria para no atender más pacientes por el día de hoy, necesitaba tomar las cosas con calma y me fui a unos baños turcos, tenía que estar bien preparado para esta nueva experiencia que como regalo del cielo tocaba a la puerta de mi vida.


                                             Esa noche de acuerdo a lo acordado con Jaime, me visito y extendiéndome su mano me ayudo a salir de mi cuerpo, cosa curiosa,  no estaba nervioso sino por el contrario ávido de conocer en  amplitud esta nueva experiencia, seguidamente después de una breve explicación de cómo podía avanzar suspendido en el aire nos aventuramos a salir por el cielo, éramos como copos de nube que se podían trasladar a voluntad donde quisieran, pudiendo escoger inclusive túneles  de viento que nos permitían trasladarnos a velocidades increíbles, sin explicarnos como en un momento nos encontrábamos en todo nuestro continente y al otro momento estábamos en otro. Pude detectar a muchos como nosotros desplazándose, era  increíble, para verlo y no creerlo, era otra forma de vivir, tan diferente, tan impresionante.


                                                     Con el tiempo Jaime y yo,  fuimos inseparables compañeros de viaje, del otro tipo de mundo. 

En uno de nuestros paseos de amanecida conocimos a Pedro, un excelente individuo  que se nos unió  al grupo, poseía un dominio para transportarse, como no habíamos visto en  otros, definitivamente siempre hay alguien especial y él era el mejor, nos enseñó muchas cosas que hicieron aumentar nuestra felicidad y sobretodo nuestro dominio de esta nueva forma de vivir.

                                                      Un día quedamos los tres de acuerdo para visitar a Pedro en su casa, pidiéndonos que lo hagamos en una semana, en lo personal  me pareció  extraño, ya que pudo  haber sido en ese mismo momento, pero en fin.

                                                      Cuando llego el día de visitar a Pedro en su casa, espere la llegada de Jaime a mi consultorio y previo permiso de sus padres, asegurándoles que  yo lo llevaría luego a su casa, fuimos  a nuestra cita.

                                                      Vivía en una zona tradicional de la ciudad, la casa muy antigua pero bien conservada se imponía en la cuadra. Tocamos la puerta y a los breves momentos nos abrió una joven señora, quien muy gentilmente nos invitó a pasar después de verificar nuestros nombres, los mismos que tenía memorizados, cosa que nos  extrañó un poco.

                                                      Caminando por el pasadizo nos explicó que era la hija y vivía con su esposo en la casa de su padre, nuestro amigo, porque no quería dejarlo solo  al cuidado de manos extrañas, ya que él sufría de una parálisis casi total, lo único que podía mover era su mano izquierda, con la cual podía escribir y sus ojos, pudiéndose comunicar  de esta manera con él  y hace unos  días, me escribió que Uds. vendrían a la casa, después de muchos años que alguien visitaba a su padre, ella nos preguntaba cómo era posible que se coordinara esta visita, a lo que ni Jaime ni yo supimos que responder, Juana, su hija, aparentemente acostumbrada a no entender algunas cosas de su padre no insistió más.


                                                         Delante de nosotros, se  abren  dos hermosas puertas de madera  labradas,  las mismas que nos permiten pasar  a un magnifico vivero de plantas exóticas, encontrándose al medio de las mismas nuestro querido amigo Pedro,  en su silla especial, mientras nos íbamos acercando a el, Juana nos comenta que este lugar , es  su sitio favorito para pasar la tarde y la  mayoría de plantas él, le había proporcionado  las semillas para que ella las cultivase, lógicamente con indicaciones precisas de su padre, nunca pudo ella comprender como consiguió  las semillas, solo recuerda que cuando le llevaba el desayuno  las tenía en su mano buena  junto con las indicaciones de cómo debería proceder.

                                                 Estas maravillosas plantas, nosotros ya las habíamos visto antes, en nuestro mundo mejor, como olvidarnos de tanta belleza.

                                                 Estando frente a Pedro, ambos caímos de rodillas para confundirnos en un abrazo con nuestro amigo, momento que Juana aprovechó para dejarnos solos, cerrando la puerta, para darnos mayor privacidad.


                                                En momentos así  uno se da cuenta que grande es la vida que grande es Dios. de repente, cuando dejamos de abrazar a Pedro,  nos percatamos que se había dormido escuchando inmediatamente una voz a lado nuestro pero no viendo a nadie la reconocimos como la de Pedro,  quien nos saludaba muy cariñosamente diciéndonos, que de esta manera seria más fácil que podamos comunicarnos, seguidamente comenzamos a caminar por todo el vivero, el mismo que nos iba detallando de que parte del mundo las consiguió con sus respectivas anécdotas, como nos divertíamos los tres, por un buen tiempo, situación que no pudo entender Juana cuando entro y nos encontró a Jaime y mi persona  riéndonos, mientras su  padre se encontraba durmiendo al otro extremo, sin imaginarse que realmente estaba con nosotros, pero definitivamente ya estaba acostumbrada a cosas extrañas y no dijo nada.

                                                    Acto seguido nos encaminamos todos donde yacía el cuerpo de Pedro en su silla, quien curiosamente  despertó para despedirse con la felicidad irradiada en sus ojos y  con una picara mirada de complicidad con su mano buena se despide de nosotros.

                                                     Así continuamos nuestra hermosa amistad por mucho tiempo, una noche de esas en que paseábamos los tres juntos por el mundo, Pedro nos comenta que muy pronto tendrá que partir definitivamente, que no nos pusiéramos tristes por que iba a  otro nuevo mundo superior al que no conocíamos pero que siempre estaría con nosotros en nuestros viajes acompañándonos en forma del bello crepúsculo que ya conocíamos.

                                                   Al verme despertar mi esposa me pregunto ¿Qué me pasaba? , estaba con los ojos  hinchados de llorar, a lo que le respondí que seguramente había tenido un mal sueño como suele suceder. Como decirle que pedro vino a despedirse anoche y como homenaje a él, estuvimos los tres juntos recorriendo muchas estrellas hasta que encontró la que le gusto y mientras regresábamos  esta estrella aumentaba su brillo para que no nos sintiéramos tan tristes lo que si sabemos ahora es que cada noche de nuestras vidas  esta hermosa y gran estrella nos dará luz eterna.


                                                    Y ahora cada vez que salimos con Jaime, efectivamente lo sentimos con nosotros, como si fuera poco, en nuestra vida terrenal también nos acompaña, haciéndonos saber de su presencia en determinadas ocasiones.
         Moraleja: La distancia y el tiempo mantienen vivos los verdaderos
                          Sentimientos  de amor y cariño.