sábado, 5 de mayo de 2012


CUCHANE, EL INDIGENA  CUIDADOR

                                                    Esta historia  la puedo contar gracias  a que ella, fue trasmitida de familia en familia, de boca en boca, a través de los años  y distancias,  la misma que se inicia   en la época del gobierno del Inca Pachacutec  allá por los   años 1,400 d.c.  De la famosa Cultura Inca.

                                                     Cuentan las lenguas  que en pleno apogeo del imperio incaico, con su máximo líder a la cabeza, cerca al palacio Imperial  en Cuzco, existía una pequeña aldea de gente muy humilde, donde vivía un indígena llamado Cuchane, hombre muy viejo pero con movimientos de muchacho, era ágil, fuerte y sobre todo  con una inteligencia de esas que solo el tiempo sabe dar.

                                                      Muy querido y respetado en su aldea. Siempre se ubicaba  a la entrada del poblado, mismo  que quedaba a varias horas de distancia, prácticamente era su ritual el ir y venir todas las noches hasta el amanecer, ya que debido a su edad dormía muy poco y siempre buscaba  como apoyar a su pueblo y que mejor  manera que  cuidar a su pequeña aldea de intrusos que constantemente venían a apropiarse de la siembra que tanto esfuerzo costaba a su gente producir.


 En las noches Cuchane el cuidador se sentaba protegido con su manta  y su palo, fiel compañero de aventuras y caminatas, mirando las estrellas y recordando todas las hermosas experiencias pasadas, las mismas que evocándolas, le hacían vivir nuevamente  cada uno de sus recuerdos,  cosas lindas de su vida pasada.

                                                       El suave viento levantaba su larga cabellera, entre canosa y negra, la misma que estaba adornada por hermosas plumas, que no cualquiera podía utilizar sin antes haber destacado en su aldea, situación que Cuchane cumplía  en demasía.

                                                        Una de esas noches,  mientras estaba vigilando la entrada de la aldea, Cuchane divisa a lo lejos en media de la siembra de maíz, a un hombre peleando con unos fieros Pumas, eran muchos, enormes animales con terroríficos colmillos y fieros aspectos.

                                                      El hombre diestro en su defensa con su palo en mano se defendía muy bien pero eran muchos, Cuchane sin  pensarlo dos veces se levanta  y corriendo llega donde este hombre y juntos espalda contra espalda comienzan a  dominar a los enormes animales, la escena era tal que fuera de parecer algo terrorífica, el hecho de ver a estos dos hombres a la luz de la luna moviéndose en forma tan armonizada como si hubieran practicado toda la vida juntos, espalda contra espalda resultaba ser una situación muy hermosa con movimientos armónicos, dignos de plasmar en el mejor lienzo de un pintor, después de pelear durante varias horas lograron dominar a los animales , quienes por fin optaron por huir, al menos los pocos que quedaban con vida.


Viendo su triunfo conseguido, estos dos luchadores, se sentaron juntos recostados uno sobre otro y apoyados en sus palos  para poder tomar el descanso que tan merecidamente  habían ganado, después de varias minutos y de haber recuperado el aliento ,el extraño , saca de su cintura un pote de agua bebe unos sorbos y seguidamente se la pase a su oportuno compañero de combate, Cuchane acepta gustoso y mientras bebe el agua del  pote observa la cara de esta persona y le parece familiar pero no recuerda exactamente de donde, sus ropas son muy finas y sus modales propios de un hombre muy importante, seguidamente procede a beber y ambos rendidos por el cansancio y la fatiga de la lucha caen en un profundo sueño.

                                                       Al día siguiente ambos se despiertan  al mismo tiempo y luego de cazar, para desayunar, demostrando  ambos guerreros, cualidades dignas de campeones, comienzan el largo camino al pueblo. El extraño, ahora de día era observado muy bien por Cuchane, tenía un porte atlético y un caminar  muy elegante y largo, su gran cabellera era adornada por hermosas plumas de colores las cuales el nunca había  visto y magníficos adornos de oro y plata engalanaban sus brazos.

                                                       El extraño, luego de un buen trecho de caminar le dijo: Cuchane, gracias por haberme ayudado sin conocerme a lo que Cuchane le contesto, se que lo mismo habrías hecho por mí, acto seguido el extraño se saca un collar de los que llevaba en su cuello y se lo coloca a Cuchane quien queda más  que agradecido por tener algo que nunca tuvo  hasta hoy.

                                                 Y así, siguieron caminando, durante este tiempo, Cuchane le enseñaba como cruzar los ríos  y subir los cerros de la forma más segura y rápida a lo que el extraño mostraba una atención especial, igualmente le iba contando anécdotas de su  vida y también le daba opiniones como el Inca debería mejorar algunas cosas para el bien de su pueblo, en este punto, el extraño le dijo, me alegra saber que hay gente como tu, interesada en ver las formas posibles para poder ayudarle al Inca a mejorar su gran Imperio,  le pidió  seguidamente el favor de sentarse  y que le diera todas las opiniones y sugerencias  posibles, para cómo se podría  mejorar al imperio , esto tomo varios horas, luego de las cuales comenzaron nuevamente la marcha, Cuchane se sentía contento por el extraño, le gustaba escuchar y sobretodo  como un hombre  de pueblo responsable, se preocupaba por todo lo que pudiera mejorar  a todos los habitantes del imperio, pero algo le seguía intrigando a Cuchane, este hombre se veía muy especial, diferente , muy especial.

                                                   Próximos a llegar al pueblo, divisan  un gran batallón de guerreros que venían hacia ellos, y definitivamente por su apariencia y prestancia eran los guerreros del Inca.
                                                  Cuchane muy preocupado le dice al extraño, algo malo pasa vienen a nosotros  y se notan alterados, será porque  matamos algunos pumas que pertenecen a nuestro  amo y señor el Inca, si es así, nos  van a sacrificar, pero tú eres un extraño acá, no tienes que pagar por algo que no conoces, cuando lleguen las tropas tu no hables, les diré que te acabo de conocer, que solo yo mate a los lobos , al final,  yo ya viví mucho y tu eres un muchacho  joven y fuerte con mucha vida por delante y mucho que aportar a nuestro querido Inca.

                                                 El extraño asintió con la cabeza  a lo que le pedía Cuchane con una leve sonrisa en sus labios.
                                                Cuando las tropas estuvieron frente a ellos, Cuchane se les acerca abriéndose la manta que cubría su pecho y botando su palo a la tierra en plan de sumisión,  les dice:
                                                 Yo soy el único responsable de lo que paso el no tiene nada que ver, yo soy el único responsable, dejando de hablar inmediatamente al darse cuenta que toda la tropa se arrodillaba besando la tierra en dirección a ellos, Cuchane sin entender voltea a ver a su reciente compañero y en ese momento  lo llega a ver en su real dimensión, cayendo de rodillas frente a el, le temblaba todo el cuerpo se sentía mareado, el solo pensar que había caminado junto al  Inca, el amo y señor del  Imperio Incaico, estaba a punto de matarlo del susto, cuando de manera muy gentil y delicada el inca extiende su brazo y hace que Cuchane se levante, lo abraza muy cariñosamente y le dice :

 Contigo aprendí lo que me falta, para tratar de ser un buen gobernante para mi pueblo, yo acostumbro andar solo para saber qué es lo que le falta a  mi gente.
A partir de hoy serás mi consejero personal y tu nombre será conocido como Cuchane el Cuidador.         

                                                   Cuenta la historia que unos años después Cuchane fallece y el Inca sube hasta el cerro más alto de su imperio y estirando sus brazos hacia el infinito con lagrimas en sus ojos pide a su padre el Dios Sol, que  mantenga a Cuchane en el mundo como algo especial, pasaron horas y días y el Inca seguía implorando ,  situación que compadeció al  Dios Sol  a otorgarle este pedido a su hijo y  convierte a Cuchane  en Cóndor, amo de los cielos, quien desde el principio comenzó a vigilar desde las alturas por  mandato y orden del Inca y como premio del  Dios Sol, su padre.                      
                                             

Moraleja :  El  compartir conocimientos y esfuerzos  logra siempre  un reconocimiento


DANTE  ARBOCCÓ  QUESADA

4 comentarios:

  1. Sr. Dante , que bonito el cuento me encanto y sobretodo que es un cuento regional, lo felicito y con su permiso lo compartiré con mi gente.
    Ruht

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  2. Sorpresa ver su intelecto en este tipo de narrativa, lo felicito Doctor Arbocco-
    Pedro Gaspar Hinojosa

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